50 años del golpe: cómo las ciudades del interior mantienen viva la memoria
En 2026 se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976, y mientras Buenos Aires concentra los actos oficiales, las ciudades del interior argentino construyen su propia forma de recordar. No son homenajes formales: son iniciativas comunitarias que cruzan generaciones.
Venado Tuerto: el archivo que rescata historias locales
La Biblioteca Popular de Venado Tuerto lanzó un proyecto de historia oral: grabaciones de vecinos que vivieron la dictadura, digitalizadas y disponibles online. Son más de 40 testimonios que cuentan cómo se vivió el terrorismo de Estado en una ciudad del sur santafesino, lejos de los centros de poder.
"Acá también desaparecieron personas. Acá también hubo miedo. Y acá también hay que contar lo que pasó", dijo la directora del proyecto.
El interior recuerda a su manera
En Rafaela, el Centro Cultural organizó una muestra fotográfica con imágenes de la ciudad durante 1976-1983. En Junín, las escuelas secundarias trabajan en un proyecto de reconstrucción de la vida cotidiana durante la dictadura.
Por qué importa la memoria local
La memoria no es solo porteña: cada ciudad del interior tiene sus historias que contar.
La narrativa del golpe suele centrarse en Buenos Aires: la ESMA, la Plaza de Mayo, los centros clandestinos de la capital. Pero la dictadura fue un fenómeno nacional, y cada ciudad tiene su propia historia de represión, resistencia y reconstrucción.
Los proyectos del interior aportan algo que la memoria oficial a veces pierde: la escala humana. No son números ni estadísticas — son vecinos con nombre y apellido que cuentan lo que vivieron en primera persona.
Lo que viene
Marea Editorial dedicó su catálogo 2026 a los 50 años del golpe, con novelas, ensayos y reediciones. Las actividades en el interior se extienden durante todo el año. La memoria es un ejercicio colectivo, y en 2026, las ciudades del interior la están ejerciendo con fuerza.